La febre d'oro 
Historia del fugaz ascenso y caída de un, primero modesto artesano, y luego banquero, en la Barcelona de finales del siglo XIX, con sus relaciones familiares y sentimentales. Bien ambientada, se nota demasiado que es el resumen de una serie televisiva de mayor metraje.— J.M.A.
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Den goda viljan 
Aun cuando había realizado ya varios largometrajes desde 1978, casi todos para la TV danesa, Bille August es conocido sobre todo por Pelle el conquistador, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en 1987. Además de cine, ha estudiado fotografía, hecho que se nota de un modo espléndido tanto en éste como en el film citado. Si Pelle tuvo como soporte una novela del XIX, Las mejores intenciones parte de un guión de Ingmar Bergman, que no sólo sitúa la acción entre 1909 y 1918, sino que repite el corte clásico de la novela romántico-realista de esa época.
La lengua de las mariposas 
No sería extraño que, después de ver La lengua de las mariposas, algún espectador se enfadara. Si la película de José Luis Cuerda se hubiese realizado en 1976, la cuestión sería diferente, pero resulta que en los últimos 25 años prácticamente todas las películas que se han ocupado de la Guerra Civil española, se han decantado hacia uno de los bandos, el republicano. Por esa razón, se podría decir que llueve sobre mojado, puesto que el enfrentamiento fratricida que sufrió nuestro país en los años treinta es un asunto delicado que debería tratarse con sensibilidad y, sobre todo, con veracidad. Este filme, a diferencia de otros, no supone una burda descalificación de toda la gente que se hallaba en el bando nacional, aunque muchos de los personajes que aparecen en ese bando en Las lenguas de las mariposas queden al final en mal lugar. Lo que plantea José Luis Cuerda en esta película es perfectamente verosímil, pero al ver este largometraje conviene tener en cuenta que en el otro bando hubiera sucedido lo mismo, puesto que los excesos se cometieron en ambos bandos.
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La veuve de Saint-Pierre 
La perdida isla de Saint-Pierre, próxima a Canadá, alberga a un grupo de pescadores y funcionarios, encargados de recordar que aquello es territorio francés. Su existencia es dura y aburrida. Un día de 1850, el marino Neel August (Emir Kusturica) asesina a un hombre y es condenado a muerte. Como la República exige que se respeten las formas, y en Saint-Pierre no hay guillotina ni verdugo, la ejecución se retrasa varios meses. En ese tiempo, el condenado queda bajo la custodia del capitán de la diminuta guarnición local (Daniel Auteuil). La mujer del capitán, Madame La (Juliette Binoche), está convencida de que Neel es una buena persona. Con el consentimiento de su marido, quien la adora y no le puede negar nada, decide ayudar al asesino y trabajar en su rehabilitación. Cuando llega a la isla el barco con la guillotina —popularmente llamada "la viuda"—, la población ha perdonado a Neel, que se ha convertido en una celebridad local.
The Last Castle 
Nacido en Israel en 1962, Rod Lurie se graduó en la Academia de West Point antes de dedicarse a la crítica de cine, ámbito en el que llegó a ser presidente de la principal asociación profesional de Estados Unidos. Desde allí saltó a la dirección, primero en el premiado corto Cuatro segundos perdidos y después con el largometraje Deterrence. El año pasado, Joan Allen y Jeff Bridges optaron al Oscar y al Globo de Oro por sus interpretaciones en la tramposa película de Lurie Candidata al poder, un alegato antirrepublicano y abortista. Ahora, el cineasta retorna a sus orígenes militares y despliega de nuevo ese mismo tono panfletario en La última fortaleza, fallido drama carcelario de excelente reparto y guión patriotero.
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