La reina Isabel en persona 
Abren esta original película unas imágenes que podrían pertenecer a cualquier documental: fotos, cuadros, castillos y monumentos relativos a la Reina Isabel de Castilla, la Católica. Sin transición, el espectador se enfrenta a un féretro y a una enlutada figura. Es la reina en persona que, cinco siglos después de su muerte, se dispone a hablar a sus compatriotas, muchos de los cuales la ignoran, cuando no la denigran. Quiere asumir su propia defensa. Y, así, relata su vida en primera persona. No pide clemencia, sino justicia. Tampoco elude ningún gran tema: ni su apasionado amor hacia Fernando, ni el descubrimiento de América, ni la traumática creación de un Estado moderno, ni las luchas contra los musulmanes, ni la polémica expulsión de los judíos... Con gran categoría humana e intelectual, se atreve a afrontar todos los tópicos sobre su reinado, enfrentando a ellos, con nítida desnudez, la realidad de su época e incluso acontecimientos de los últimos siglos y hasta actuales, que emplea como luminosos puntos de referencias para entender y valorar mejor las complejas decisiones que tuvo que tomar como soberana.
El director, productor y guionista Rafael Gordon no había hecho cine desde los dos largometrajes que dirigió en 1979: Tiempos de constitución y Cuatro locos buscan manicomio. Por eso quizá ha querido rodearse de un prestigioso equipo técnico, en el que aparecen nombres de la talla de Julia Juániz (montaje), David C. Aranguren (fotografía) o Eva Gancedo (música). Le ha venido bien esta ayuda pues, desde los títulos de crédito, ha planteado una película diferente, sobre todo porque tiene un único personaje: la reina Isabel. Esta arriesgada apuesta de Rafael Gordon funciona, sorprendentemente, gracias, en primer lugar, a la magnífica interpretación de Isabel Ordaz. Cuenta por otra parte con un gran guión: un largo y bello discurso, admirablemente articulado, que tiene garra dramática, es en sí casi autosuficiente y posee además el atractivo de lo auténtico. Y es que Gordon se ha documentado a fondo sobre el personaje y su época. Según él, la vida de la reina Isabel, es "pura sangre de guión cinematográfico. Es inconcebible que no sea un personaje de repertorio cinematográfico, como lo es en Inglaterra la Reina Isabel I". Finalmente, y aunque se trata de una obra que ha renunciado deliberadamente al espectáculo fastuoso típico de las producciones históricas —como la reciente Juana de Arco, del francés Luc Besson—, no se limita a hacer teatro filmado. Rafael Gordon bucea en las fuentes del séptimo arte, y encuentra y ofrece recursos visuales sugestivos, al estilo de Alain Resnais o Dreyer. Confirma así que no hace falta más que una buena actriz, un buen guión, una cámara y un mínimo decorado para realizar una gran película; hasta el punto de que estos noventa minutos de monólogo se hacen cortos. F.G.-D.
Director: Rafael Gordon. Intérpretes: Isabel Ordaz (Reina Isabel). País: España. Año: 2000. Producción: Rafael Gordon, para Hardy Films. Guión: Rafael Gordon. Música: Eva Gancedo. B.S.O.: Saimel. Fotografía: David C. Aranguren. Dirección artística: Antonio Belizón Montaje: Julia Juániz. Estreno en Madrid: 17-XI-00. Distribuidora cine: Sherlock Media. Distribuidora vídeo: Manga Films. Duración: 90 minutos. Género: Histórica. Premios principales: Premios especiales al mejor director, guión y actriz (Isabel Ordaz) en el Festival de Toulouse 2000. Premio 2000 del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC) a la mejor música. Premio 2001 del semanario Alfa y Omega —suplemento de información religiosa del diario ABC— a la mejor actriz principal (Isabel Ordaz). Temas de cinefórum: Isabel la Católica. España en el siglo XV. Historia y cine. Feminismo. Mujer y poder. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: —.








