Manuale d'Amore 
Giovanni Veronesi (Prato, Toscana, 1962) dirige una fallida película, un buen ejemplo de cómo se puede ir «torciendo» un proyecto, estropeando una idea que empieza bien, graciosa, y acaba siendo algo muy parecido a un bodrio.
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Monsieur Batignole 
París, julio de 1942. Edmond Batignole (Gérard Jugnot), carnicero, calzonazos y ex combatiente de la Gran Guerra, sufre pacientemente la ocupación alemana sin mirar a derecha ni a izquierda. A pesar de la penuria, Edmond logra alimentar a su familia: mujer, hija y Jean-Pierre Lamour (Jean-Paul Rouve), su futuro yerno, un impresentable colaboracionista. Cuando su vecino, un médico judío, es arrestado, ocupa su casa, decisión que tendrá serias consecuencias; a esa casa acuden los supervivientes de la familia: el pequeño Simon y sus primas. Tras serias dudas y un duro enfrentamiento con Lamour, Edmond toma la decisión de ayudarles aunque le puede costar la vida.
Mansfield Park 
Da la sensación de que el mimetismo es una fuerza de moda. Da la sensación de que hay avidez y necesidad de temas y argumentos. Da la sensación de que falta inventiva y creatividad. No lo sé. El hecho es que, en pocos años, el cine (Sentido y sensibilidad, Emma, Orgullo y prejuicio, Persuasión) ha entrado a saco en la obra de Jane Austen como si no hubiera otro sitio en que mirar para hablar de la realidad y de las gentes. Patricia Rozema (He oído cantar a las sirenas, La habitación blanca, Cuando cae la noche) ha entrado en Jane Austen —dice que por encargo—. Pero ha entrado con preparación, creatividad e ideas.
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Moulin Rouge 
París 1900. Cerca de Montmartre, donde reina la vida bohemia, se alza el imponente cabaret Le Moulin Rouge, al que acuden pobres y ricos en singular y democrático homenaje a la belleza. Entre las bellas que adornan el local regentado por el mefistofélico Harold Zidler (Jim Broadbent), destaca Satine (Nicole Kidman), apodada El diamante chispeante. Zidler quiere convertir el Moulin Rouge en un auténtico teatro donde reine Satine. Ésta a su vez quiere ser una auténtica artista y no una simple cortesana de lujo. El instrumento para realizar sus ambiciones será El Duque (Richard Roxburgh), un hombre tan rico como carente de atractivos. El Duque está dispuesto a financiar el sueño de ambos a cambio de poseer a la joven. El proyecto podría haber salido bien si Christian no se hubiese entremetido...
Madagascar 
Con las dos partes de Shrek, DreamWorks Animation rompió las taquillas, y con El Espantatiburones mejoró los resultados artísticos y económicos de fiascos como La ruta hacia El Dorado o Spirit, el corcel indomable. Ahora, los principales competidores de Walt Disney-Pixar mantienen el nivel en Madagascar, comedia disparatada en la que se acercan a los cartoons desmelenados de maestros clásicos, como Tex Avery o Chuck Jones.
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