Par delà les nuages 
Cuatro historias tomadas del libro de relatos Quel bowling sul Tevere (1980) del mismo Antonioni, y entrelazadas con mágica suavidad por Wim Wenders hasta formar un qué de unitario. Todas ellas tienen como centro argumental una relación hombre-mujer, con especial atención a la mujer.
No es descubrir nada, sino una reiteración, decir que Antonioni tiene una magnífica escritura cinematográfica, personalísima, por creadora. Con la ayuda del director de fotografía Alfio Contini, y de la música, hace presentes los espacios, los ámbitos como fuerte prolongación necesaria del personaje; el color, la luz, el lento ritmo narrativo, las escasas y justas palabras, la contención dirigida de los actores... traen a la pantalla una realidad nueva; eso debe hacer el arte. Y eso hace Antonioni.
Pero es el suyo un arte que se va quedando en nada... más que discurso, magistral, pero casi vacío, o sólo lleno de una triste sexualidad sin amor, desesperada. Era cierta su autobiografía de soledad, incomunicación, angustia existencial, nihilismo...: Las amigas (1955), El grito (1957), La aventura (1960), La noche (1961), El eclipse (1962), quinteto fílmico de un clásico.
Ahora, en su vejez y enfermedad, no tiene más que decir, sino mostrarse —siempre minoritario— maestro en la técnica narrativa, parecidamente a esos conferenciantes y políticos de oficio que dicen muy bien nada, con lo que muestran —y éste es también Antonioni— o vacío o podredumbre. Bien que..., sin embargo, hay un apunte hermoso (salvada la inmoralidad inmediata) en la primera historia, una sugerencia de amor impalpable, mudo, real y misterioso como el aire: Crónica de un amor que nunca existió. Y otra más que hermosa afirmación en la cuarta historia: la pequeñez del amor humano ante la grandeza del divino: «como una cerilla en una habitación incendiada de sol», dice la protagonista de Este cuerpo de barro; hasta vale la pena superar la sordidez morbosa de la segunda y tercera historias —La muchacha, el delito y No me busques— para ver y oír a Iréne Jacob y su expresión de pureza y de entrega al amor de Dios. Y es también el viejo y cansado maestro Antonioni quien habla de esto, y así.
Una gran obra abierta, pues, con mucha sombras, pero con luz. O sea, humana. P.A.U.
Directores: Michelangelo Antonioni y Wim Wenders. Intérpretes: Crónica de un amor que nunca existió: Inés Sastre, Kim Rossi-Stuart. La muchacha, el delito: John Malkovich, Sophie Marceau. Este cuerpo de barro: Irène Jacob, Vincent Pérez. No me busques: Fanny Ardant, Jean Reno, Chiara Casselli, Peter Weller. Colaboración especial de Marcello Mastroianni y de Jean Moreau. País: Francia-Italia-Alemania. Año: 1995. Producción: Philipe Carcassonne y Stephane Tchalgadjieff, para Sunshine Cine B, France Cinéma, con la participación de Canal+ y Centre National de la Cinematographie. Argumento: Basado en el libro de relatos de Michelangelo Antonioni Quel bowling sul Tevere. Guión: Tonino Guerra, Michelangelo Antonioni y Wim Wenders. Música: Laurent Petitgang, Lucio Dalla, Van Morrison. Fotografía: Alfio Contini. Dirección artística: Loreta Bernabei, Arlette Dannis y Bernard Grenet. Montaje: Claudio Di Mauro y Michelangelo Antonioni. Estreno en Madrid: 5-VII-96 (Princesa, Renoir Cuatro Caminos). Distribuidora cine: Alta Films. Distribuidora vídeo: Luna Llena. Duración: 113 minutos. Género: Drama. Premios principales: Nasti d’Argento de la crítica italiana a la mejor música. Público apropiado: Adultos. Contenidos específicos: X D.








