Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto 
Gloria, tras la cogida de su marido en un festejo taurino y su posterior estado de coma, se refugia, deprimida, en México, donde se convierte en una alcohólica prostituta. Tras ser testigo de un brutal tiroteo entre narcotraficantes y policías corruptos, es repatriada a España. Allí trata de llevar una vida normal, con el apoyo de una suegra que la aprecia. Pero las dificultades para ganarse la vida honradamente, la tentación de utilizar cierta información para hacer dinero fácil, y el seguimiento al que la somete la mafia, forman un lazo que poco a poco la va ahogando.
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Napoleon 
Divertida película infantil australiana sobre un travieso perrito de Sidney que se pierde en la selva del otro lado de la bahía. Está en la línea amable y positiva de Babe, aunque no hay animatronics y el guión y la realización son menos originales. Lo mejor, los bellos paisajes y los exóticos animales. J.J.M.
Nell 
Jodie Foster, además de protagonista, es también coproductora de esta película. Esta vez da vida a Nell, una joven que ha vivido siempre en estado semisalvaje, junto a su madre, en un bello y perdido paraje de las Montañas Azules (Carolina del Norte). A la muerte de su madre, las autoridades se plantean ingresarla en un centro para deficientes mentales, a causa de su irracional miedo a salir de día, sus extraños hábitos y su lenguaje ininteligible. Antes de tomar esta decisión, un médico rural (Liam Neeson) y una psicóloga (Natasha Richardson) convivirán con ella para intentar descubrir los secretos que oculta su singular personalidad.
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Never Ever 
Un ejecutivo de la Bolsa londinense ve cómo se tambalea su vida tras enamorarse de una joven y atractiva francesa (Sandrine Bonnaire). La historia, escrita, dirigida e interpretada por Charles Finch, pudiera haber sido una seria reflexión sobre las consecuencias personales de la infidelidad. Las interpretaciones son buenas, en especial las de los personajes femeninos. Lástima que caiga enseguida en el tópico que, declarando al amor pasión incontrolable e irracional, muestra la infidelidad como algo que una vez que empieza deviene inevitable; y convierte al hombre, o a la mujer, en una especie de pelele sin voluntad, que sigue sus reacciones primarias en contra de su dignidad personal. Así el protagonista, sin voluntad, se convierte en un triste hombre, contrariamente a lo que la película muestra. P.A.U.
Niagara, Niagara 
Seth es un ladrón de poca monta. Marcy sufre el síndrome de Tourette, un trastorno obsesivo-compulsivo poco común. Su historia de amor es especial. Les une una búsqueda absurda: una rara muñeca, pieza de coleccionista.
Pesada a ratos, esta película sobre marginados se sostiene por su sugerente llamada a la comprensión del prójimo. La fotografía del paisaje canadiense y, cómo no, de las cataratas del Niágara a las que alude el título, es de gran belleza. Resulta meritorio el trabajo de la actriz Robin Tunney, premiado en Venecia. J.M.A.
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